Puntos de contacto: de librerías y esas otras rarezas que son las buenas noticias.




Por Aymara Lorente

Hace unos días The New York Times publicó un artículo de Kirk Johnson titulado Bookstores In Seattle Soar, And Embrace Old Nemesis.  Se trataba de la extraordinaria y alentadora tendencia que está ocurriendo allí con relación a una nueva inyección de fuerza que se comienza a observar con respecto a la venta de libros, especialmente en pequeñas librerías.  Ya esto de por si hacía el comentario sumamente atractivo.  Sin embargo me habían recomendado que lo leyera más bien por el hecho de que en ese trabajo se mencionaba a una persona en particular de la cual yo tenía referencias anteriores.

Como ya sabemos, todo en este mundo está conectado, y ningún hombre o cosa es una isla desvinculada, mucho menos en este, nuestro tiempo, (aunque una ínsula en particular me viene ahora a la mente). Por ello, al final, no hay acontecimiento que nos sea ajeno.  Muestra fehaciente de esos hilos invisibles que nos unen, es la interesante conexión entre cosas que suceden en una lejanía física, con relación al espacio que ocupamos.  Siempre, de alguna manera u otra, descubrimos que existe en esos sucesos un detalle, ya sea material o espiritual, una especie de invisible eslabón que nos conecta a ellos, no importa donde sucedan los hechos ni quienes lo protagonicen.  Y eso es lo que ha ocurrido en este caso.  La ciudad de Seattle, en el estado de Washington, está ubicada en la costa del Pacifico, que es el extremo opuesto de donde vivo, sin embargo, como ya mencioné, en este artículo se habla de una persona con la que siempre he simpatizado, Tom Nissley,  porque se ha presentado en varias ocasiones en Jeopardy, un programa de competencias basado sólo en el conocimiento, y que es mi show de televisión favorito.  Nissley pertenece a un grupo que llaman “campeones”, porque son los concursantes de más éxito.  Pero algo más trascendental aún, algo que a mi juicio le atribuye una importancia universal al artículo del Times es que trata de esa increíble situación alentadora que está sucediendo en la ciudad con relación a las pequeñas librerías.  Esos dos centros de mi atención están unidos en un aura positiva, cosa que no vemos con frecuencia en nuestros días.

Otro aspecto sumamente curioso es una tendencia que se ha invertido, o más bien convertido en una inesperada fuerza recíproca en la coexistencia de las pequeñas librerías con Amazon.com.  Este gigante de la venta por internet, con sede en la misma ciudad de Seattle, ha creado riquezas y prosperidad para la zona, pero también ha sido en los últimos tiempos la causa mayor de la desaparición, o el empobrecimiento, de muchas pequeñas librerías; e inclusive ha afectado a  las grandes cadenas como Barnes and Noble,  en todo el territorio de los Estados Unidos. Años atrás fueron esas cadenas de poderosas y enormes librerías,  como la mencionada Barnes and Noble, y también Borders, las que desplazaron a las tradicionales y pequeñas.  Irónicamente, al comenzar el predominio de las compras vía internet, también esas grandes compañías se vieron afectadas.  Barnes and Noble entonces enfatizó las ventas de su versión de las tablets, conocida como nook, portadora de e-books y todo tipo de material de lectura electrónico.  Esas tablets serian las supuestas futuras sustitutas del papel escrito.   Pero  la ley divina sorprende con sus cambios de rumbo y transformaciones, e increíblemente  ha propiciado un vuelco para comenzar a restablecer la armonía.  Resulta que muchos de los empleados del propio gigante Amazon, con trabajo estable y bien remunerado, ahora son clientes de estas pequeñas librerías que han sobrevivido, y que constituyen verdaderas joyas locales.  Es allí donde ellos van, como cualquiera de nosotros, a acariciar y abrir las páginas de los libros.  Y lo más sorprendente es que algunos han dejado sus antiguas posiciones, y han pasado a trabajar en estos diminutos negocios.  El artículo del New York Times también expresa que la nueva y paulatina resurrección de las librerías locales en Seattle, a los pies del gigante,  tiene relación con las cifras de venta de libros electrónicos porque esta no se ha materializado al nivel que se esperaba.   Y con este ambiente favorable, las pequeñas librerías han sabido encontrar formas para atraer público con la introducción de varios artículos de interés para el área, entre otras innovaciones. 

En el caso de Tom Nissley, un escritor que trabajaba como editor para Amazon, vemos como pudo darse el lujo de tomar tiempo para escribir, para realizar un proyecto, amparado por sus ganancias monetarias de años anteriores en Jeopardy; y más recientemente ha comprado una librería en esa ciudad.  He aquí el hilo que lo conecta a la historia. Todas estas novedades que están ocurriendo en la ciudad de Seattle constituyen, en mi opinión, algo digno de celebrar. Al menos es un vestigio de aliento en relación con el mundo del libro impreso.  Como decimos por acá:  Some good news, for a change.


Comments

  1. Excelente. Gracias por alimentar la esperanza.

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