Wednesday, December 31, 2014

Un 2015 muy especial para todos.

Que el amor, la alegria y la paz reinen en sus hogares y en sus corazones.



Foto de Aymara Lorente

Tuesday, December 30, 2014

El Mundo, la Isla y la Mediación.





Imagen tomada de cubalibredigital.com



Por Aymara Lorente


Al final de este año, si hacemos un recuento de lo que ha sucedido en el mundo, nos estremecemos por los terribles acontecimientos que, de cerca o desde lejos, nos ha tocado presenciar.   Me vienen a la mente los salvajes asesinatos de ISIS, la propagación del Ebola virus, la actitud imperial de Vladimir Putin, particularmente hacia Ucrania, y la reciente ejecución de dos oficiales de la policía de New York a manos de un delincuente, desafortunadamente estimulado por las instigaciones imperdonables de la retórica racial abundantemente propiciada, nada mas y nada menos que, por figuras públicas y sin cerebro de la izquierda en Estados Unidos; éstas, entre otras muchas catástrofes. Como cubana, mi pensamiento vuela también hacia los asuntos en la isla, y sobre todo me sobresalta la impresionante superficialidad con que se ha tratado el acercamiento de Estados Unidos hacia Cuba.  Cuanto daría por que todos los que mediaron en ese banal gesto pudieran leer trabajos como éste,  http://willyabella.blogspot.com/2010/07/paredon-paredonparedonparedo.html, que abundan desde hace años en la internet, y donde, con sencillez y detalles, se exponen los hechos ocurridos y los miles de crímenes cometidos durante los primeros años de la instauración del "poder revolucionario".  Mostrando así, crudamente, la cobardía y verdadera naturaleza de los que gobiernan en Cuba, desde los orígenes de aquel engendro que se prolonga hasta el día de hoy, y del cual son ahora sus descendientes los que le hacen la propaganda por el mundo, continuando el lavado de la mente de los ingenuos, y sumando además a los aprovechadores.  

Con respecto al caso de Cuba, o a cualquier otra situación similar en el mundo, quizás en una próxima ocasión, los representantes de organizaciones internacionales, funcionarios políticos y eclesiásticos, y todo aquel que tenga en sus manos la posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos en el planeta, pensarán mejor antes de hacer semejantes concesiones tan a la ligera.  Si investigaran, solo lo elemental,  y se lo tomaran más en serio podrían descubrir lo inmerecido y contradictorio de algunos de esos gestos, que tratan de arreglar al mundo ignorando, en el ejemplo particular de Cuba, más de cinco décadas de injusticias y crímenes.  En estas negociaciones con respecto al embargo ni siquiera se han establecido demandas serias que conduzcan a cambios, o se han exigido condiciones mínimas concretas a los tiranos para que den pasos hacia la democracia y la devolución de la dignidad de todo un pueblo. Tampoco la mayoría de la población que radica en la isla ha mostrado una actitud decorosa, tal parece que muchos se conforman con una ligera mejoría económica, o simplemente con viajar, aunque sea pagado por otro. Pero lo cierto es que no se sabe cuándo llegará la bonanza económica a ellos, a los súbditos, porque, obviamente,  primero tienen que llenarse y desbordarse las arcas reales de la familia Castro.  Ese pueblo está pasando por alto, en este contexto, exigir las cosas más fundamentales, que son la libertad y la democracia.  Solo a través de ellas llegará la instauración de los derechos sociales, económicos y políticos, de los cuales han sido privados por más de medio siglo. 

Cualquier persona con dos dedos de frente puede investigar y encontrar los hechos reales asociados a esa tiranía.  Existen además miles de artículos como éste que incluí al inicio, y que encontré hoy sin mucho esfuerzo, pero a una gran mayoría no le interesa saber la inconveniente verdad. Los testigos de ese tiempo de los inicios del engaño y la farsa en Cuba, y los familiares de aquellas primeras víctimas, son los únicos que aun conservan frescos en su mente esos terribles sucesos. Los mediocres mediadores de hoy han confirmado antes los ojos del mundo su alarmante superficialidad y parcialidad; y con ello, a mi juicio, se han salpicado de las culpas de los tiranos.


Wednesday, December 24, 2014

Saturday, November 8, 2014

Nuestro mundo y los techos de París.


Por Aymara Lorente




Foto de Aymara Lorente



  
Para Jael, José Luis, Julito, Male, y Pedro en este Noviembre.



Hay lugares y cosas con las cuales nos encontramos en la vida que, por alguna razón, ejercen una particular fascinación sobre nosotros.  Pienso que para cada cual es diferente, y que esa atracción está determinada, lógicamente, por nuestros gustos y sensibilidades.  Entre aquellos sitios y objetos que han logrado atraparme se encuentran la playa de Varadero en la provincia de Matanzas, y la arquitectura y atmosfera de la ciudad de La Habana en los tiempos de mi infancia, y más aun aquella anterior que solo conocí por las memorias y relatos de mi familia.  Ambos son lugares especiales en mi país natal, Cuba.  Varadero fue donde prácticamente aprendí a caminar, de la mano de mis padres, sobre sus blanquísimas arenas; y se sabe que es una de las más bellas del Caribe.  Mi atracción por La Habana no necesita explicación porque todos conocen que era, y quizás un día volverá a ser, una ciudad maravillosa.  Estos dos lugares, como todo nuestro país, perdieron mucho con la devastación creada por las arbitrarias, descabelladas y trágicas ideas aplicadas por la tiranía de los Castro y la cúpula de ineptos e insensibles personajes que le rodea, todos ellos responsables máximos de la involución de la naturaleza, la sociedad y la infraestructura en la isla.

New York City, que nunca me pareció ajena, ni siquiera antes de conocerla, es otro de esos lugares que jamás me será indiferente.  En cada paseo disfruto y admiro más y más todo lo que ella ofrece.  Es una extraña y muy agradable sensación verse, sentirse, como uno más entre sus gentes; disfrutar los detalles de su arquitectura, y la energía única que caracteriza a esta ciudad.  Para mi New York representa, por sobre todas las cosas, la libertad individual y el respeto que todos buscamos.  Esto es lo que también encontramos cuando viajamos por otros países democráticos, no importa la situación económica, o la volatilidad social y política mundial, siempre en ellos se respira el respeto y el orden que caracteriza a estas sociedades.  En un reciente viaje a España pude palpar nuevamente lo que acabo de mencionar.  Se sabe de la situación económica que atraviesa desde algunos años España, pero en la capital, y en otras ciudades, sus calles y sus edificios siguen intactos, batiendo, enfrentando, al igual que sus dignos ciudadanos, todos los vientos, esperando por tiempos mejores.  Así Madrid se veía magnifica, aunque en los hogares las familias sufran restricciones, pero todos comportándose con la dignidad necesaria, inspirada en muchos por la fe en Dios.  Lo mismo ocurre en los pueblos más pequeños, como Comillas, allí siguen mostrándose como joyas el palacio del famoso marqués, y el mismo Capricho de Gaudí, un encanto de obra con ese estilo, juguetón y sentimental al mismo tiempo, que caracterizaba a este artista, por ello su belleza nunca pasará de moda. Esas obras continúan mostrando la riqueza espiritual y artística de los españoles.  Al igual que el mar Cantábrico, hasta donde llegamos esta vez, siempre bravo y majestuoso, inspirando a todos con su fuerza y color.

Existen también otras creaciones del hombre que se convierten en símbolos, en cosas que más que a un país, sentimos que nos pertenecen a todos.  Así ocurre, a mi juicio, con la Torre Eiffel, que siendo un monumento que fue erigido para un uso temporal, que además causó gran controversia, pero que al pasar de los años logró convertirse en el símbolo de una gran ciudad, y de un maravilloso país; gracias a que uno de los suyos, el ingeniero Gustave Eiffel, lo diseñó desafiando convenciones, y soñando con crear algo más grande que el mismo. Los hombres de bien se admiran ante esas cosas, sin embargo los enemigos de la paz y el desarrollo, como los extremistas musulmanes, quieren apoderarse de monumentos como este, destruirlos o utilizarlos para sus fines.  He escuchado que entre esos demonios algunos pretenden reinar sobre la bellísima iglesia Sacre Coeur en lo alto de Paris. Esa es la diferencia entre ellos, que quieren dominar y pulverizar,  y nosotros que solo deseamos construir, preservar y admirar.

Allí en Paris, donde quiera que se alce la vista, uno se tropieza con esos techos maravillosos, de los cuales yo quedé absolutamente prendada. No sé si es el color, o la nostalgia de los tiempos pasados, la historia de la ciudad y de toda Francia que, al prenderse e impregnarse a ellos, le otorga esos tonos tan distintivos.  Es posible que personalmente no tenga yo mucho en común, en la forma de ser o de pensar, con un ciudadano de Paris, o quizás sí.  Solo tengo una amiga francesa que es mi vecina, y vive hace algunos años aquí, y aunque conserva ese acento tan peculiar, ya tiene la forma de vivir de un americano regular, así es que ella no es una referencia exacta para medir como son los franceses, o en particular los parisinos. Su hermano vive en Paris y ella me advirtió, con mucha delicadeza, antes de yo partir hacia la ciudad, que sus habitantes podían ser, a veces, un poco rudos.  Pero solo por el ambiente, y tanta belleza que te rodea allí,  uno se siente a gusto, sin entrar a mencionar otros infinitos atractivos particulares del lugar, como sus numerosos museos y creativos puentes; y qué decir de los dulces, y el buen café, entre otras muchas seducciones.  Pero además, sin darle más rodeo, solo por esos inigualables, mágicos techos es una delicia pasar tiempo en Paris. No he visto nada como aquellas estructuras que coronando la mayoría de los magníficos edificios los convierten en una homología sin igual, aunque debajo de ellos vivan los parisinos mas disimiles, de distintas capas de la sociedad, variadas personalidades y oficios.  Todos ellos están protegidos por esas lozas de un color indescifrable, entre gris, verde, azul y negro, todos fundidos en una amalgama singular.  En esos diminutos o espaciosos pisos hacen solo parte de su vida los habitantes de la ciudad.  Sabemos que pasan, muchos de ellos, horas en los parques y cafés  disfrutando cada minuto, y observando el deambular de la gente sin pensar en el transcurrir del tiempo. Coincido con alguien que describió certeramente la ciudad de Paris como un libro de cuentos encantados en vivo, real, en movimiento.


Saturday, November 1, 2014

Cuatro cubanos bajo un mismo techo.


Por Aymara Lorente


Este día de Halloween cuatro cubanos coincidimos por un tiempo en una misma habitación, y recordábamos las historias de horror que vivimos en Cuba, desde muy niños, y también los milagros que Dios operó para permitirnos dejar atrás ese infierno.  En un momento de esos animados recuentos, la más joven del grupo se ensimismó para tratar de disimular las lágrimas.  Todos nos sentíamos igual de conmovidos mientras contábamos algunas de nuestras dolorosas experiencias bajo el control y la manipulación que nos rodeó allí durante décadas.  Cada historia era más absurda y humillante que la anterior. Todos fuimos víctimas de la represión de las fuerzas de la seguridad del estado y el resto de los organismos comunistas de forma muy similar. Pero ellos además pasaron por algo de lo que yo me libré cuando apenas comenzaba: el tristemente famoso periodo especial, durante el cual las personas se caían caminando por las calles, o quedaban ciegas, debido a la desnutrición, entre otros muchos males físicos y morales que proliferaron en buena parte de los años noventa.  Fue a partir de entonces cuando ocurrió la más notable y vertiginosa decadencia de los valores humanos.  

Estos cubanos fueron salvados, según contaron, por la fuerza moral de sus familias, algunas de ellas my religiosas, y su apego a las buenas costumbres. Otros sobrevivieron por su inclinación al conocimiento y a la educación, y al aprendizaje de instrumentos como el piano, la flauta, la guitarra, etc., y practicando el canto y la música en general,sobre todo en las iglesias, cosa que considero fue, en el caso particular de una de las familias, la tablita de salvación que los mantuvo apartados de la destructiva vulgaridad que allí impera.  Estas personas que he conocido mantuvieron su espíritu a salvo por pura fuerza de voluntad, y no se dejaron arrebatar sus principios.  Para nosotros mismos, esas historias resultan dolorosamente absurdas, pero escuchando nuestra conversación se encontraba una persona de otra nacionalidad que abría desmesuradamente los ojos demostrando terror e incredulidad, y es totalmente comprensible.  Son esas las vivencias que no deberíamos olvidar porque ya de por si la memoria histórica de la mayoría de los cubanos se encuentra totalmente desvirtuada por la propaganda comunista.  Muchos también tratan de olvidar para mitigar el dolor, para no sentirse menos, o para disminuir el peso de sus malas acciones como colaboradores del gobierno; así tratan de ver las cosas a través de un falso cristal rosáceo.  Por ello la mayoría de los jóvenes piensa que Cuba siempre fue así porque es lo único que han conocido, y encuentran normal ese bochornoso basurero material y humano.  Otra consecuencia fatal del conveniente olvido es que otros países, ignorantes de lo que les está viniendo encima, han caído en la trampa del populismo, y en las garras de gobiernos ladrones seguidores y adoradores de los Castro, que saquean las riquezas de sus países para su beneficio personal, y para mantener a esa gran mentira que es la mal llamada revolución cubana. Por ello admiro a un médico cubano, también prácticamente recién llegado, quien escapó de Venezuela, y me dice que constantemente les decía y advertía a los venezolanos con quienes tenía contacto que no permitieran la intromisión cubana en su país porque las consecuencias serian terribles. Ya estamos viendo en lo que se ha convertido esa hermosa y naturalmente rica nación,  donde la falta de libertades, la criminalidad y las carencias hacen imposible la vida del ciudadano común, gracias al mal manejo de su gobierno, el mismo que mantuvo, y aun parcialmente mantiene, a los tiranos de Cuba.  

Es impresionante constatar como todos nosotros, siendo de diferentes edades, regiones de la isla, y características personales, vivimos desde niños muy similares versiones de la represión imperante, hasta el mismo instante que abandonamos aquella isla prisión.  La parte alentadora que puedo agregar a este relato es que, desde hace un tiempo, siento cierta esperanza de que todo no está perdido allí.  Yo pensaba, hasta hace un par de meses, que un enorme por ciento de las personas en Cuba estaba desmoralizado y convertido en seres interesados, manipuladores, holgazanes, y en vulgares desechos humanos.  Creía que toda virtud había desaparecido en la tierra que nos vio nacer, pero el haber conocido a un grupo pequeño de cubanos que llegaron hace muy poco, y que no tienen ninguna relación entre sí, (después de que personalmente tropecé con un desbordante desfile de desilusionantes caricaturas humanas tambien recién llegadas), y constatar que estos pocos tienen, increíble y milagrosamente, sus ideas muy claras, y los conceptos morales intactos, me he inclinado a pensar que, al menos representado por esta diminuta minoría, existe algún remanente allá que se ha salvado, por obra del espíritu santo, de ser consumido por la aberración y desmoralización creada por tantos años de destrucción de las costumbres y los valores de la sociedad cubana.






Saturday, October 18, 2014

Saturday, October 4, 2014

A wedding in Venice



booksandcompanies.blogspot.com



By Aymara Lorente


couldn't believe my eyes when I saw the first images on TV related to George Clooney’s wedding in Venice, Italy.  On a boat, there was the smashing couple surrounded by cameras shooting at them at very close range.  I believe they were images filmed on a canal a day or two previous to the big event, but part of the whole fairy tale package. Three thoughts came then to my mind immediately.  First, who doesn't like Venice?  Second, I really wish George Clooney and Amal Alamudding all the best in their future together. Third, what were they thinking?!?!?!  Maybe it’s just me and my infinite love for privacy; but, how come are you going to expect a smooth sailing for your marriage life if you start it with a worldwide aired charade in Venice?

Looking at the beautiful old buildings, the bridges and the canals on the TV news in recent days, different stories from the movies came to mind, all of them shot in that enchanting city. There is an old one they show frequently on television, Summertime, from 1955, with Katherine Hepburn, where she falls in love with a younger Italian man, and also falls by accident in a canal taking a picture; another one I remember I liked a lot was exhibit in the Spanish world as Mentiras Venecianas, the story is about a mature couple, very stable; she is a violinist, he has an antic shop; and suddenly a young guy comes into their lives, pretending to be his son; here the city looks splendid, but in a natural way.  And I also enjoyed, Everybody says I love you, with Julia Roberts, directed by Woody Allen; the story is bizarre, of course, but a romantic tale anyways.  These among so many other fiction pieces for the big screen, successfully created using the magic Venice background, which is an important character in many of them, the same way it is in this present time affair I’m trying to make sense of today.
      
Then, going back to George Clooney’s wedding, the only thing I can say is that I hope I’m wrong in my appreciation of this beautiful, but too perfect show on display.  Everybody deserves to reach and keep good company, understanding, love and respect.  That is what we all dream of and look for in our existence; and we especially desire and need to find these valuable traits in our partners.  I know celebrities have a hard time keeping their matters out of the public eyes, but if this couple did all that to control the paparazzi thirst, trying to handle the outings and the exposure in their own terms, in my view they weren't successful because it looked like they were consciously feeding it.  I’m sorry to say that, to me, the whole thing seemed like a photo album for sale.  And, again, I wish in this occasion the phrase “appearances are deceiving” fits the case and proves I’m mistaken.


Monday, September 15, 2014

El paisaje desde aquí: Mala Fe.


Por Aymara Lorente


Todos sabemos que Miami está inundado de vendidos Castro-comunistas, y sinceramente duele muchísimo.   Que esa gentuza sin escrúpulos se pasee, presente exposiciones, y ofrezca lecturas o conciertos, mientras se declare abiertamente adoradora de los Castros; o que, en el mejor de los casos, evite hablar de política, de la situación terrible en que se encuentra nuestra nación, saca de sus casillas hasta al más flemático.  Además de los otros que, en oleadas, vienen de visita para coger un respiro de su vida en la isla, muchos de los cuales también callan y no se expresan para garantizar el regreso, el dinerito y las pesadas maletas llenas de goodies. Y tardamos en darnos cuenta que ninguno de ellos quiere sacrificarse, enfrentar el exilio como nosotros lo hicimos para comenzar de cero, trabajando duro, con dignidad.  Prefieren vivir una existencia denigrante allá, y recibir una ayudita, y viajar y vacacionar con dinero de otros.  Además, no olvidemos que cuando regresan de aquí, o de cualquier otro lugar del mundo, y mientras les duren los olores del desarrollo, estos tuertos se sienten reyes en aquella tierra de ciegos.  Pero eso es lo que hay, y es lo que viene; so, get ready, and brace for the worst.  Porque como en Cuba no hay posibilidades de vivir estable y decentemente, ni de hacer dinero con la música ni con nada, a 90 millas encontraron un cercano paraíso, para su escape y alivio.  Un lugar que había sido embellecido por la contribución de generaciones de cubanos a quienes les sobraba el valor y la decencia para trabajar y sacar adelante a su familia, aportando al desarrollo y engrandecimiento de los Estados Unidos.  Así convirtieron a Miami en un lugar mucho más deseable que lo que ellos encontraron.

 Acabo de leer declaraciones de los miembros del dúo musical Buena Fe, hechas en diferentes momentos, y son realmente bochornosas.  Ellos que siempre han pretendido envolverse en un aura de críticas a la sociedad cubana, esta vez se desenmascaran, y sin tapujos se atreven a despreciar las ideas de dignidad y mano dura que aun sostenemos algunos cubanos contra el régimen de La Habana.  Hay que ver como se desbocan a hablar claramente de lo que hay que hacer para ir cambiando la mentalidad de los cubanos-americanos, y así tener ellos, por supuesto, un acceso más abierto a la tierra prometida mas cercana.  Es tan absurdo y ridículo el hecho de que muchas de estas personas que viven en la isla, y ni siquiera tienen el derecho a hablar libremente en su país, mucho menos a votar o afiliarse a ningún movimiento o partido independiente sin ser inmediatamente reprimidos, vienen a Los Estados Unidos de América a hablar de sus derechos y del proceso de votación de aqui, y de cómo virarlo a su favor; simplemente Kafkiano, (sin ánimo de ofender al gran escritor).  Lo triste es que esa solución que sugieren ya está en camino, en ejecución,  porque mientras más de ellos se asienten aquí, más rápidamente el voto irá cambiando, y directamente se inclinará a apoyar la mano floja hacia el régimen de la Habana para que los tiranos y su descendencia sigan gozando en la abundancia, mientras la gran mayoría ignorante y avasallada lo sea cada día más.  Todos estos personajes-viajeros son instrumentos del mal, y prolongadores del martirio de su propio pueblo.  La mayoría de los que vienen de la isla describen a los disidentes, que pacíficamente luchan allá, como gentes sin principios y de baja clase; cosa que a mí me parece más bien una definición de ellos mismos.  En las declaraciones que menciono del dúo Buena Fe, y en lo que está sucediendo en Miami, vemos lo que plasmó hace poco en un artículo de opinión en ElNuevoHerald.com el periodista Alejandro Ríos, cuyo título ya lo decía todo: Visa y dinero.  Como desde hace un tiempo tienen acceso a los dos porque este propio país y los incautos norteamericanos, y los menos ingenuos con visión izquierdista, se los conceden, auspiciado todo con las contribuciones de los que aquí trabajamos, ese sueño diabólico se está haciendo realidad.  El periodista Alejandro Ríos describe con sugerentes detalles lo que esta germinando en Miami.  Pues eso es lo que hay, y Buena Fe, y a todo el que se le antoje, vendrá, cantará Felicidades al tirano (como se cuenta hizo recientemente ese dúo  en un teatro de Miramar en Miami), y a los que tenemos vergüenza y memoria no  nos quedará otro recurso que, bajo protesta, seguirlo contemplando.

Lo que más me llama la atención es que aunque esa tiranía nunca logró los sueños de convertir a Cuba en aquella “potencia” de todo tipo de especialidad, desde deportiva, hasta médica, pasando por biotecnológica, y vacuna (de vaca, por supuesto); un verdadero collage de  iniciativas locas que trató tantas veces de echar a andar el megalómano principal del clan Castro, pero sin embargo si  han tenido un gran éxito en fabricar nuevas generaciones de seres totalmente interesados e inescrupulosos que, en mayor o menor grado, ahora rinden pleitesía a los miembros de esa familia, o a las instituciones ideológicas y culturales que los representan.  Toda esa casta, que en las últimas décadas cuenta además con la complicidad, apoyo y bendición de la jerarquía de la iglesia Católica cubana, desde que llegó al poder solo ha sabido sojuzgar, y destruir la estructura económica, social y cultural de la isla.  Para subsistir, como es de esperar, la cúpula ha tenido que depender de otras naciones; así se ha sostenido boyante en su trono, manteniendo a los demás bajo un estricto y vejaminoso  control a través de la miseria espiritual y material.  Hoy se puede afirmar, con toda propiedad, que Cuba, en un enorme y abrumador por ciento, es un país de jineteros, vagos y adoradores de sus victimarios.  Y eso es lo que está alcanzando estas orillas, y lo que seguirá llegando.



Sunday, September 7, 2014

Desde el Jardín

www.moviepostershop.com


Por Aymara Lorente

Después de muchos años, volví a ver  la película norteamericana Being There (1979) dirigida por Hal Ashby, y protagonizada por el actor británico de origen hebreo Peter Sellers.  La cinta está basada en la novela del mismo título de Jerzy Kosinski, quien también escribió el guión en colaboración con Robert C. Jones.  En España la cinta se presentó con el título de Bienvenido Mr. Chance, y en la América hispana como Desde el Jardín. Confieso que sentía cierto temor de que mis buenos recuerdos de la película no coincidieran con mi apreciación actual de la misma.  Uno está consciente de las transformaciones lógicas que sufren nuestros gustos con el paso del tiempo.  Sin embargo, para mi sorpresa, no me defraudó en lo más mínimo, por el contrario, creo que la pude apreciar en una mayor dimensión.

Pienso que, aunque se trata de una comedia/drama, cada toma de esta película inspira a la meditación, y a que arribemos a nuestras propias conjeturas.  La falta de emoción de Chance, el personaje principal, y su desconocimiento del mundo real nos conducen a analizarlo todo a través de nuestra propia óptica.  Y esto se desprende del hecho de que los sucesos se exponen con frialdad, desde un punto de vista sumamente simple, rayando en el absurdo, que es al fin y al cabo la idiosincrasia misma de ese hombre.  A través de los cambios externos en la vida del jardinero, y de cada imagen aparentemente ilógica de la historia, el espectador puede extraer su propia conclusión, como mismo lo hacen el resto de los personajes de la película, quienes son impresionados por su presencia parsimoniosa e inexpresiva, que ellos consideran nacida de una profunda sabiduría.  Por ese motivo son hechizados por las pocas palabras emitidas por el jardinero desde su perspectiva de courtyard.    Los que le rodean  atribuyen y agradecen sus revelaciones a Chance, cuando en realidad todo ha sido elaborado y logrado por ellos mismos, extrapolando desde sus propios conceptos el  significado de cada una de sus dignas y silenciosas poses, y  otorgando transcendencia a todas sus escuetas frases.  El jardinero, insospechadamente, ha inspirado a los que los rodean a resolver sus asuntos partiendo de sus situaciones particulares, desde la dimensión de sus propios dilemas.  De esta manera Chance, con su frialdad y robotismo, se convierte en un espejo en el cual el resto de los personajes y nosotros los espectadores nos miramos, analizamos, encontramos soluciones, y arribamos a un sentimiento de aceptación.  Su extraña simpleza es solo un vehículo, un medio, un personaje más, un desdoblamiento del jardinero.
 
No voy a ofrecer aquí muchos datos de la historia para que los que no han visto la cinta disfruten los detalles.  Y espero que sobre todo se recreen en las actuaciones que considero espectaculares, especialmente las de Peter Sellers en el papel protagónico, y Melvyn Douglas, como el influyente millonario Benjamin Rand.  Esos personajes representan dos polos opuestos, el primero es un hombre sin recursos, y que además no es capaz de darse cuenta de ello, ni de muchas otras cosas porque, por determinadas circunstancias y por sus propias características personales, ha vivido sumergido en una innata inocencia, y aparentemente no es capaz de sufrir por ello al desconocer sus limitaciones.  Como contraste, Rand es un hombre de gran inteligencia y poder,  que ha tenido una existencia rodeada de riquezas, pero paradójicamente se encuentra atravesando un punto dramático de su vida, la proximidad de su propia muerte, y es impactado e inspirado por el jardinero autómata, quien sin saberlo, le ayuda a enfrentar su situación.  Ambas interpretaciones son totalmente geniales.  Pero fue Douglas el que logró el Oscar por su papel secundario.  Ese fue un año de grandes actuaciones y reñida competencia para la catergoria de actor principal, y el Oscar fue otorgado a Dustin Hoffman por su papel en Kramer vs. Kramer, otra joya del cine norteamericano.  Por su parte la actuación de Shirley MacLaine en Being there, como esposa del moribundo financiero, es sumamente refrescante, mostrando una vez más su sensibilidad y carisma.  Algunos críticos consideran que su personaje podría haber sido tratado de una manera más sutil y sugerente, al estilo de la línea que se trazó con Rand, cosa que no depende de la actriz sino del giro que se le da en la historia a su personaje, particularmente en la forma que trata de establecer una relación intima con Chance.   Y siguiendo con el tema de los pocos puntos débiles de esta película, hay otro detalle que me pareció particularmente incoherente, se trata de la presentación de un conflicto secundario en la relación privada del personaje del presidente con su esposa.  Fue lo único que a mi juicio no tenía una comunicación orgánica con el resto del film; yo trataba de buscar una conexión, de encontrarle un sentido, pero es algo que simplemente se sale del estilo y el contexto de esta obra cinematográfica, en mi opinión casi perfecta.  Y es al director, por supuesto, al que le concedo gran crédito por guiar a los actores en sus específicos papeles, respetando y destacando los detalles de la extraña y fascinante historia.

 Aunque no he leído el libro, solamente a través de la película puedo darme cuenta que Jerzy Kosinski logró crear un personaje que, según mi punto de vista, se le ha escapado de las manos e ido mucho más allá del objetivo de su propia pluma.  Las imagines finales son calladamente  sobrecogedoras en su sutil extrañeza, entre otras cosas por una conexión  que inevitablemente establecemos con un hecho, un milagro que el hombre ha admirado y venerado por siglos.  Esta película es una muestra de cómo el verdadero arte y también muchos eventos de la vida sobrepasan los límites de su concepción y propósito original.



Saturday, August 2, 2014

Ciudadanía



foto Amanda Lenza


                                                                                                  
Por Aymara Lorente

                                                 Para Daniel, un cubano americano más en nuestra  familia.

La alegría y la extrañeza se entremezclan cuando nosotros los cubanos arribamos a ese punto tan crucial que es alcanzar la ciudanía oficial en el país que nos ha acogido.  Si algo es bien sabido, es que a los cubanos nos gusta, y nos ha gustado siempre, viajar; pero nunca hubiéramos abandonado totalmente nuestra patria si no hubiera sido por el desbastador mal que arrasa la isla desde 1959.

Convertirse en ciudadano de nuestro nuevo país, segunda patria, es sin dudas un triunfo, pero también confirma y acuña, de manera permanente, nuestro exilio, que no podemos calificar como totalmente voluntario, en un gran porciento de los casos.  Por mi parte, como siempre he expresado, siento gran responsabilidad por el hecho de que esa tiranía se encuentre todavía en el poder porque le di la espalda al problema, y decidí enfrentar el duro exilio para rehacer mi vida.   Tengo la suerte de haberme aclimatado inmediatamente a estas tierras que han salvado a tantos de una vida de miseria, control e ignominia, y no padezco de nostalgia por Cuba porque desde hace mucho ya no es el país de nuestros padres y abuelos, sino una inmensa finca controlada y vejada por la familia Castro y sus inescrupulosos seguidores.  Si siento mucho dolor por ver nuestra patria destruida moral y materialmente por unos cuantos criminales megalómanos.

Sin apenas buscarla, muy pronto encontré la respuesta a como sentirme feliz fuera de mi pais de origen, Dios la hizo clara ante mis ojos, y es sumamente sencilla: la patria viaja con uno, y uno es la patria. Con esto no quiero decir que haya que estar hablando de Cuba, y cocinando frijoles negros cada día.  Lo que eso significa es que la persona es lo que es, no importa donde viva; con pertenencias o sin ellas, habitando un modesto lugar o un palacio. Lo que somos no está definido por un espacio o por cosas materiales.  Nuestra individualidad y la influencia de nuestra cultura, la que  heredamos de una nación que fue normal, con sus defectos y aciertos, pero en gran medida emprendedora y digna; solo se refleja, hoy y siempre, en nuestros actos.  Si hacemos fechorías, chapucerías, nos acomodamos, y actuamos por puro interés, ya todos sabrán lo que somos.  Uno no tiene que pregonar su condición, su naturaleza, eso se vislumbra por encima de la ropa.  Con nuestro comportamiento diario, en cualquier tierra del mundo, podemos honrar a Cuba, a nuestros antepasados y a la cubanía como tal; pero además seremos, merecidamente, ciudadanos de este planeta que es la patria grande de todos. Las lamentaciones no nos hacen llegar muy lejos, no importa cuáles sean nuestros problemas y nuestra situación, tenemos que enfrentarlos y crecer ante ellos, con la nobleza de los cubanos de ayer, y de los cubanos dignos de hoy.  Seremos entonces algo más valioso porque nos convertiremos en hombres y mujeres genuinamente felices; asi nuestro espíritu y contribución pueden trascender épocas y fronteras, trasformados solamente por nuestra actitud y nuestro esfuerzo.

Saturday, July 26, 2014

De Madrid hacia el Norte


Descubriendo lugares y abrazando amigos.

Lerma y campos de Cantabria























Fotos de Félix Crego, Aymara & Pedro Lorente



Sunday, July 20, 2014

Cazando estrellas


Por Aymara Lorente

Todos suponen es hora de ir a una nube, debo acallar, adormilar el día.  Tantas imágenes espaciales incoherentes se  mezclan con los recuerdos afables retenidos, a salvo, detrás de estas frágiles paredes. Es la contradicción de dos mundos, nuestra lucha ingenua por librarnos de tanta inútil y  fatal  bravuconería.  Hoy son los separatistas pro idiotismo, mañana algún otro alucinado que cree ser eterno, uno más entre tantos poseídos. 

Trataré de cerrar los ojos, subir a la nube, y desprenderme del fuego infernal.  Estoy pensando, pretendiendo, que solo quedan apacibles cenizas, allí donde todos lloran por sus ángeles, sobre los cadáveres inútiles de cada día.  Veremos que pasará al amanecer, para aquellos que logremos verlo encerrados en nuestros mundos efímeros y cálidos.  Estaremos entonces aparentemente lejos del alarido, pero nunca totalmente ajenos porque el dolor sube y baja, se dispersa, y vuelve a subir, hasta llegar a tocar el cielo.

  

Saturday, June 21, 2014

Nosotros y ellos

Por Aymara Lorente

Después de leer el artículo de Andrés Reynaldo La lengua cautiva, publicado en El Nuevo Herald, experimenta uno la satisfacción, y también el consuelo, de sentir que no se encuentra totalmente solo en lo que al asunto de Cuba se refiere.  Este es uno de esos trabajos donde nos podemos recrear en la forma y el contenido.  Sin utilizar un lenguaje o estilo simple, Reynaldo logra comunicar claramente, no solo su pensamiento sobre el tema, sino también las consecuencias de lo que la actitud de los castristas trasplantados a tierras de libertad pretende, y desgraciadamente en un gran porciento, está logrando hacer.  Y es precisamente eso: intimidar y coaccionar para poder campear libremente por su respeto, sin que nadie les critique su actitud parásita, y su falta de principios.

Hoy conversaba con una amiga que reside en La Florida, y le decía que, aunque no vivo en Miami, desde lejos he podido darme cuenta que todo lo que expone Reynaldo es cierto, porque además me he topado con algunos ejemplares por aquí.  Esos inescrupulosos buscadores de vida, que en ningún caso permiten que se les llame exiliados, viven en Estados Unidos con los ojos cerrados como los gatos recién nacidos.  Lo hacen en primer lugar para no agradecer nada a este país, y en segundo para pensar que están en la isla, que siguen allí, en aquella vergonzosa metamorfosis. Quieren borrar y desvirtuar de un palmazo la labor de tantos años del exitoso exilio cubano, ese exilio del que me siento tan orgullosa porque ellos crearon, construyeron, abrieron el camino para los que fuimos llegando después.  Cosa que no puedo decir de esa gran oleada de pirañas que llegan para exprimir “al monstruo” y sacarle hasta el mas mínimo provecho. Son los mismos que proclaman que a ellos no les interesa la política, expresión sumamente conveniente y extremadamente “safe”, que es su pasaporte para seguir nadando entre las dos aguas.  En mi caso, por ejemplo, no me interesa ser un político, o correr para ningún cargo del gobierno; pero si saber y opinar sobre la situación general, y por supuesto la política, porque tengo cerebro y un modo de pensar.  Vivimos en una sociedad donde, afortunadamente, tenemos derecho a hablar y adoptar una posición.  Muchos se acostumbraron demasiado al totalitarismo, para el cuál el pueblo, su opinión, o necesidades no cuentan.  Este tipo de personaje no sabe, o no le conviene, integrarse a una sociedad democrática donde existen deberes y derechos. Y ahora además pretenden acallar a los que sí han hecho mucho por este país, y por la reputación de los cubanos.

Pero hay algo que me causa gran satisfacción, y es que muchos de nosotros, inexplicablemente, nos salvamos, no solo de continuar viviendo en la isla prisión, sino también de que nos lavaran la mente con su espuma de mentiras, o que nos hicieran renunciar a los principios de nuestros padres y abuelos.  Yo lo considero un milagro.  Y otra cosa evidentemente ventajosa para los que no nos prestamos a servir de instrumentos a la tiranía de Cuba, ni mucho menos tratamos de destruir o ignorar la envidiable fama de los verdaderos exiliados, esos hombres y mujeres trabajadores, emprendedores y de familia; es que nosotros salimos con dolor de Cuba, pero al mismo tiempo vinimos a crecer como seres humanos, a adoptar lo mejor de las costumbres del país que nos acogió, sin olvidar las nuestras.  Nos convertimos en ciudadanos del mundo, y edificamos nuestra alma, ese será el ejemplo que dejaremos para que los que vienen detrás puedan comparar, y tengan algo digno hacia dónde mirar, un camino limpio que seguir.  Quizás nuestra actitud pueda ser rescatada de entre el lodo que traen consigo los que llegan buscando una vida fácil, alabando a los tiranos con el cuchillo en la boca. Esperemos que artículos como este de Andrés Reynaldo no desaparezcan, necesitamos que se multipliquen.  Es la única forma que tenemos para combatir la prepotencia, la vulgaridad y la doble moral de la mayoría de los que están llegando.


Saturday, June 7, 2014

El Museo Sorolla de Madrid, y algunas memorias turbias de La Habana


Por Aymara Lorente

Nunca imaginé cuando era estudiante, y vagaba a solas por las salas del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, (como parte de mi inconsciente y sistemática evasión del ambiente de manipulación que nos rodeaba en Cuba), que un día visitaría la casa museo de Joaquín Sorolla en Madrid.  Este es un lugar muy especial porque uno, además de apreciar las increíbles obras del artista, a través de éstas y de la contemplación de los numerosos objetos y muebles que pertenecían a la familia, se llena del calor original de ese hogar, y del profundo amor que Sorolla profesaba por la investigación, la creación artística, y por sus seres queridos.  Muchas de las obras de Sorolla son retratos de su esposa e hijos, y también autorretratos.  Por ello, a propósito o no, dejó plasmados en esas imágenes el diario acontecer del hogar, así como sus viajes a diferentes playas, especialmente de Valencia, y otros lugares preferidos.
  
Mientras caminaba por las habitaciones de la casa recordaba mi primer encuentro con los originales de este pintor en La Habana.  En las salas de pinturas europeas sus obras contrastaban con el resto de lo allí expuesto por el derroche de luz, la audacia y delicadeza de sus trazos, más bien súper brochazos, diría yo.  Algo así solamente puede materializarse, hacerse realidad tangible, cuando la mano del artista es guiada por la intervención divina.  Recuerdo que la primera vez que posé los ojos sobre una de aquellas estampas de playas y figuras tan ligeras, fluidas y luminosas quedé fascinada.  Esto ocurrió en mis años de estudiante de Historia del Arte. También me viene ahora a la mente la impresión y el poder que ejercía sobre mí ese edificio conocido como Palacio de Bellas Artes porque tenía la dignidad de las cosas construidas antes de la vulgar revolución.  Era la época en que mis amigas y yo aun no estábamos muy conscientes del bullir de bajas pasiones y el “backstabbing” que se engendraba en aquel edificio de líneas sobrias, y ambiente fresco y silencioso como un moderno monasterio.  Esas repetidas traiciones ocurrían calladamente en cada oficina de los especialistas, y en todos los departamentos del museo; más que nada motivadas por la ansiedad de conseguir viajes al extranjero.  Estos avatares los pude vivir más de cerca en los años que trabajé en la institución Gran Teatro de La Habana, que dirigía, o quizás aun dirige Alicia Alonso.  Allí esa batalla era sin tregua.   Pero de la misma manera que disfruté mi oportunidad de estudiante en el Museo Nacional de Bellas Artes, mi radar natural me alejó de aquellos duelos, porque no era esa mi naturaleza, además pensaba que un viaje de esos para mí era un sueño imposible.  Me dediqué entonces a aprovechar el acceso a los ensayos y las funciones de ballet, y sobre todo a revistas y materiales culturales internacionales, cosa que fuera de aquellas paredes era casi imposible; y a estudiar y disfrutar la oportunidad de estar en contacto con el trabajo de los coreógrafos, compositores, directores de orquesta, y bailarines de todos los tiempos incluyendo los modernos.   Gracias a ese instinto natural de alejarme de lo falso y destructivo, mi interés por las artes siguió creciendo, y es aun lo que más disfruto hoy.  Algo que la tiranía no me pudo arrebatar o destruir.

Los que vivimos cerca de la ciudad de New York, y los que tienen la oportunidad de visitarla, gozamos del privilegio de apreciar los murales de Sorolla que se exhiben permanente en The  Hispanic Society of America.  Esas obras son magnificas representaciones coloridas de todas las provincias de España.  Aquí en Estados Unidos, y en otros viajes a España, también he podido apreciar obras dispersas de este artista, pero nunca había visitado su casa museo.  Dentro de esas paredes, en su estudio y taller, así como también en sus patios, se puede palpar todavía el alma profunda, inteligente y diáfana del pintor.  Algo muy emotivo y también simpático es leer fragmentos, expuestos en algunas de las salas, de cartas a su esposa donde comenta hechos cotidianos, analiza las características de la vida de aquel momento, y también las impresiones sobre cosas que comentaban o hacían sus hijos.  En particular recuerdo ahora algunos curiosos detalles de dos cartas diferentes.  En una de ellas Sorolla habla de la experiencia de haber llevado a su hijo adolescente a ver el espectáculo de una famosa bailarina de la época, y le escribe a su mujer que el comentario del hijo había sido que esa bailarina era más bien una verdadera máquina de coser; ingenua y genial asociación que evidentemente surge por la velocidad en los movimientos.  En otra de esas cartas a su esposa,  Joaquín Sorolla escribe desde una región del campo en España donde se encuentra haciendo investigaciones folklóricas para sus futuras obras.  En unas líneas comenta de las cosas autenticas que ha encontrado en esas regiones intrincadas donde aun se conservaban las tradiciones, y lo compara con la vida que ellos, su familia y los que le rodeaban, llevan en ese momento, y dice algo así como que habían dejado de ser un poco españoles, y ahora copiaban a los ingleses, mencionando que, por ejemplo, en casa toman té, y se bañan, como los vecinos británicos.  Estas son los detalles humanos, las impresiones que uno se lleva de esta casa museo.   Por ello visitar el hogar y taller de Joaquín Sorolla en Madrid es una experiencia emocionante, al menos para mí lo ha sido; algo inolvidable y enriquecedor  que repetiría hoy mismo.

Wednesday, April 30, 2014

Onomástico con American Coffee.



By Aymara (¡Catalina!) Lorente


Las plantas se empinan alargando embelesadas sus hojas semidormidas.  Con cierta indiferencia miran caer la lluvia de un mundo exterior que no les alcanza.  No se sienten solas, hoy les guardo compañía aquí en este ambiente de paz que hemos creado, en el letargo de una primavera más que añorada por las apresuradas aves viajeras. 

La casa huele a puro coffee Americano bautizado con crema de avellanas.  Me paseo con mi taza preferida cerca de los retratos familiares. ¿Por qué no nacen ya muchas personas como ellos?  Esos seres antediluvianos que  nos inyectaron su natural disposición, el calor de sus almas ingenuas, pertenecen a otra casta.  Ellos no pudieran reconocer a algunos de los nuevos seres-retoños, no comprenderían su indiferencia hacia lo realmente valioso, su impaciencia, y su ferocidad por lo insignificante. 

Gracias al espíritu atrapado en estas fotos, aprendí a distinguir lo importante de cada nuevo día.  Ellos, padres, tíos y abuelos, me mostraron como  desplazarme por mi misma, y a mirar solo hacia el horizonte que se dibuja en la distancia, nunca hacia lo perdido, o al camino de otros.  Por ellos disfruto cada viaje por este mundo y la buena compañía; impregnándome del aroma de cada situación o lugar visitado, procesando las nuevas experiencias adquiridas.  Sobre todo, son sus ejemplos los que me guían, hasta en el más simple de los momentos, en medio de la apreciada cotidianidad, donde puedo deleitarme con cada sorbo del café nuestro, o de este otro que es una bendición, y que ya nos pertenece.


  






Saturday, April 19, 2014

Puntos de contacto: de librerías y esas otras rarezas que son las buenas noticias.




Por Aymara Lorente

Hace unos días The New York Times publicó un artículo de Kirk Johnson titulado Bookstores In Seattle Soar, And Embrace Old Nemesis.  Se trataba de la extraordinaria y alentadora tendencia que está ocurriendo allí con relación a una nueva inyección de fuerza que se comienza a observar con respecto a la venta de libros, especialmente en pequeñas librerías.  Ya esto de por si hacía el comentario sumamente atractivo.  Sin embargo me habían recomendado que lo leyera más bien por el hecho de que en ese trabajo se mencionaba a una persona en particular de la cual yo tenía referencias anteriores.

Como ya sabemos, todo en este mundo está conectado, y ningún hombre o cosa es una isla desvinculada, mucho menos en este, nuestro tiempo, (aunque una ínsula en particular me viene ahora a la mente). Por ello, al final, no hay acontecimiento que nos sea ajeno.  Muestra fehaciente de esos hilos invisibles que nos unen, es la interesante conexión entre cosas que suceden en una lejanía física, con relación al espacio que ocupamos.  Siempre, de alguna manera u otra, descubrimos que existe en esos sucesos un detalle, ya sea material o espiritual, una especie de invisible eslabón que nos conecta a ellos, no importa donde sucedan los hechos ni quienes lo protagonicen.  Y eso es lo que ha ocurrido en este caso.  La ciudad de Seattle, en el estado de Washington, está ubicada en la costa del Pacifico, que es el extremo opuesto de donde vivo, sin embargo, como ya mencioné, en este artículo se habla de una persona con la que siempre he simpatizado, Tom Nissley,  porque se ha presentado en varias ocasiones en Jeopardy, un programa de competencias basado sólo en el conocimiento, y que es mi show de televisión favorito.  Nissley pertenece a un grupo que llaman “campeones”, porque son los concursantes de más éxito.  Pero algo más trascendental aún, algo que a mi juicio le atribuye una importancia universal al artículo del Times es que trata de esa increíble situación alentadora que está sucediendo en la ciudad con relación a las pequeñas librerías.  Esos dos centros de mi atención están unidos en un aura positiva, cosa que no vemos con frecuencia en nuestros días.

Otro aspecto sumamente curioso es una tendencia que se ha invertido, o más bien convertido en una inesperada fuerza recíproca en la coexistencia de las pequeñas librerías con Amazon.com.  Este gigante de la venta por internet, con sede en la misma ciudad de Seattle, ha creado riquezas y prosperidad para la zona, pero también ha sido en los últimos tiempos la causa mayor de la desaparición, o el empobrecimiento, de muchas pequeñas librerías; e inclusive ha afectado a  las grandes cadenas como Barnes and Noble,  en todo el territorio de los Estados Unidos. Años atrás fueron esas cadenas de poderosas y enormes librerías,  como la mencionada Barnes and Noble, y también Borders, las que desplazaron a las tradicionales y pequeñas.  Irónicamente, al comenzar el predominio de las compras vía internet, también esas grandes compañías se vieron afectadas.  Barnes and Noble entonces enfatizó las ventas de su versión de las tablets, conocida como nook, portadora de e-books y todo tipo de material de lectura electrónico.  Esas tablets serian las supuestas futuras sustitutas del papel escrito.   Pero  la ley divina sorprende con sus cambios de rumbo y transformaciones, e increíblemente  ha propiciado un vuelco para comenzar a restablecer la armonía.  Resulta que muchos de los empleados del propio gigante Amazon, con trabajo estable y bien remunerado, ahora son clientes de estas pequeñas librerías que han sobrevivido, y que constituyen verdaderas joyas locales.  Es allí donde ellos van, como cualquiera de nosotros, a acariciar y abrir las páginas de los libros.  Y lo más sorprendente es que algunos han dejado sus antiguas posiciones, y han pasado a trabajar en estos diminutos negocios.  El artículo del New York Times también expresa que la nueva y paulatina resurrección de las librerías locales en Seattle, a los pies del gigante,  tiene relación con las cifras de venta de libros electrónicos porque esta no se ha materializado al nivel que se esperaba.   Y con este ambiente favorable, las pequeñas librerías han sabido encontrar formas para atraer público con la introducción de varios artículos de interés para el área, entre otras innovaciones. 

En el caso de Tom Nissley, un escritor que trabajaba como editor para Amazon, vemos como pudo darse el lujo de tomar tiempo para escribir, para realizar un proyecto, amparado por sus ganancias monetarias de años anteriores en Jeopardy; y más recientemente ha comprado una librería en esa ciudad.  He aquí el hilo que lo conecta a la historia. Todas estas novedades que están ocurriendo en la ciudad de Seattle constituyen, en mi opinión, algo digno de celebrar. Al menos es un vestigio de aliento en relación con el mundo del libro impreso.  Como decimos por acá:  Some good news, for a change.


Sunday, April 6, 2014

If we had a real president in The United States...


Sadly, the weakness of our current president and the European Union has made Putin believe he's the czar of the world. They left the crazy KGB agent loose, they took no preventive measures.  I feel for the people of Ukraine; and what about the other neighboring countries? Who is going to be next?




Pro-Russian protesters storm the regional administrative building in Kharkiv
                                                 Pro-Russia protesters - East Ukraine
                                                             photo REUTERS


http://www.bbc.com/news/world-europe-26910210





Saturday, March 29, 2014

Does acting for pure self-interest work in your best interest?

by Aymara Lorente


The way I see it, it does not work at all, mostly because many of the individuals who, consciously or not, follow that practice are seeking instant gratification. They do not believe in the process of getting somewhere making sacrifices, being patient, following rewarding logical steps.  I have seen the results of that selfish, rude, and immature rush many times.
 
Some people always find themselves choosing the easy, unscrupulous way of getting what they want no matter what.   When you go through life moving pieces indiscriminately, swimming against the flow all the time to get your way, you will feel empty and unsatisfied most of the time. These individuals frequently get the opposite of what they were looking for.  It is the way this world works because God always lets us know that, sooner or later, there are consequences to everything we do.   However, the unselfish and natural acts you perform, without even thinking, will bring goodness to you.  I am a believer because I have had evidences of that through my life.  And that is true not only for your personal life, but in any job or creative project you want to accomplish.
    
There is space for all beings in this world, and a path for each person as well.  Skipping precious moments or trying to take people out of the way does not lead you anywhere. It could make you feel a winner for a few insubstantial moments, but it will not last.  Acting just for self-interest will not make your life better or spiritually richer, and it will never make you feel proud of yourself.  On the other hand, when your acts do not involve ulterior motives, the results will always bring you surprising satisfaction and happiness.


  

Friday, March 14, 2014

An early present for Pisces


By Aymara Lorente






           To Pedro, on his birthday, with love and admiration, and to Mr. Lehrman, with deep gratitude.


Lewis E. Lehrman had no idea Pedro’s birthday was coming up.  What he certainly knows about is his love for books.  People at work see him with one of those in his hands almost every day.  Pedro reads every chance he gets.  He loves good literature, and those who appreciate it too, commend him for that, Mr. Lehrman among them.  He commented to Pedro the other day about his admiration for his commitment to reading and his love for literature.  And he asked if he could give him some books about American history.  Of course, Pedro said yes.  He also offered to rebind the old dictionary he always has on hand.  Pedro was touched by those gestures, especially coming from a person he respects so much.

A couple of days later, he got a package at work containing three wonderful books, but the huge surprise came when he saw Lewis E. Lehrman himself was the author.  These books are a deserved homage to the founding fathers of this country, and to Abraham Lincoln, a Republican president who we admire because he stood and fought for human justice, against slavery, and to keep this great country united.  I am sure these books are going to help us understand better the facts and principles on which our country of adoption was created.

Pedro brought the books home, and, when we read them, they will be placed with the best pieces of our modest, but always growing home library. They came just in time, before his birthday, and, for many reasons, they will be treasured forever.  To us they are a special gift from this historian, a writer, an American patriot, a thoughtful man.



photos by Aymara Lorente