Saturday, September 21, 2013

Un día bajo el sol

En este último agosto pasamos una jornada como deberían ser todos nuestros días; disfrutando sin preocupaciones y sin apuros de un apacible lugar, y sobre todo de buena compañía y natural conversación.  Un ambiente donde todo ocurre con sencillez y espontaneidad, sin que medien intereses personales o segundas intenciones.

Cuando somos muy jóvenes todas las personas nos parecemos y somos más o menos iguales en personalidad y actitud, pero con el transcurso de los años, y el peso de las experiencias de la vida, cada individuo va perfilando su carácter, su modo de ser.  Así cada uno va pareciéndose más a sí mismo, reafirmando sus características y gustos.  Por ese motivo uno a veces se siente extraño entre personas con quienes anteriormente teníamos una relación de amistad, y que al reencontrarnos pasados los años vemos que ya no tenemos mucho en común, y muy poco de que hablar.

Hace algunos años decidí pasar más tiempo, y mantenerme en comunicación mas frequente con aquellas personas con las que comparto ideas y gustos.  Aunque en ocasiones uno tiene que hacer sacrificios y compartir con alguien con quien no tenemos mucho en común, pero esos son casos inevitables que llamamos compromisos sociales, y que no podemos eludir.   Pero llega un momento en la vida que ya uno sabe perfectamente con quien se siente mejor, y logra alejarse en lo posible de personajes negativos y súper absorbentes cuyo único objetivo, consciente o no, es que todo y todos tienen que girar alrededor de ellos, de sus intereses y sus problemas.

Algo en lo que realmente creo es que, al igual que en el caso de las parejas, los amigos están para compartir lo bueno y lo malo que nos reserva la vida.  Pero estar pasando por un mal momento no quiere decir que tengamos que hacerles la vida imposible a los demás.  Considero que las personas, en la medida en que van madurando, deben prepararse sicológicamente para las duras pruebas que a todos se nos presentan, tarde o temprano.  Afortunadamente, uno va encontrándose con nuevos amigos, y conservando aquellos antiguos a quienes nos unen actitudes y preferencias, y con ellos compartiremos nuestras fortunas y tristezas.  Por otra parte pienso que tenemos que poner alguna distancia por el medio con otros que se han convertido en algo que no se acerca a nuestros principios y modo de enfrentar la vida.

La mayoría de las veces depende de nosotros que nuestro camino por el mundo esté mas lleno de momentos placenteros que de situaciones infortunadas.   Las personas, cosas, y senderos que escogemos en la vida traen consigo una serie de ataduras y consecuencias.  Ya en nuestra madurez tenemos que ser más sensatos, y seleccionar todo aquello que consideramos nos va a conducir por caminos que mas auténticamente reflejen nuestro pensamiento y valores.  Asi nuestro devenir diario será mas placentero.  Todos nos  merecemos días apacibles bajo el sol.


Wednesday, September 11, 2013

We should not forget


The morning of September 11, 2001 marked the tenth anniversary of my mother’s premature passing.   I remember it was a beautiful morning, and I woke up in peace that day after having a dream where my mother was making a white pillow case for me.  She was embellishing it with lace, it was very life like.   We were together again, sharing our love for each other in a simple moment.  When I was getting ready to go to work, I thought of buying flowers in her memory on my way back home.   But, just a couple of hours later, the whole world started to crumble.   We felt the second impact across the river.  The waters of the Hudson made that brutal hit travel to the other side.  The earth shook under our feet.  Then we were paralyzed with astonishment, life stopped for a while.   I don’t want to repeat right now everything that happened, everybody knows it.  It is still too painful to remember.  I tried to contact my husband, who works in New York, but I could not reach him.  We did not see each other until the next day. At noon I collected myself and went back home walking, It was like a ghost town.   Suddenly I saw my favorite flower shop in front of me.  The lady inside looked pale and sad; I talked to her, but we could not make any sense of what was happening.  I told her I needed to buy flowers, not only for my mother, it was now for all the innocent people, from all walks of life, who died so senselessly at the hands of evil, that bright blue morning in September. 


America Lenza, the only grandchild my mother got to know, with New York City in the background
photo Aymara Lorente

Saturday, September 7, 2013

Nuestra Virgen de La Caridad del Cobre


La Aparecida  - de Ramón Unzueta

En homenaje a Nuestra Virgen y en memoria del artista

Gracias, Ena, por este tesoro que tomamos de tus manos.



detalle

Disquisiciones sobre la felicidad. (A place for us)

Por Aymara Lorente

Desde hace varios días me dan vuelta en la mente estos temas referidos al sentimiento de felicidad, y también cuál seria para nosotros el mejor lugar bajo el cielo, donde nos sentiríamos mas a gusto.  Enseguida empecé a recordar la canción “Somewhere (A place for us)” del musical West Side Story,  porque muchas veces asociamos nuestra felicidad o infelicidad con el lugar donde vivimos o aquél que está reservado para nosotros, aguardándonos.

Pienso que también la infelicidad es un sentimiento que en muchas ocasiones se asemeja y viene unido al concepto de soledad, que no tiene necesariamente que ver con la compañía o la realidad física.  A veces estamos rodeados de personas y nos sentimos espiritualmente solos.  Una imagen que siempre me acompañará en la vida es aquel momento en que me despedía, al término de una visita a mi hermano y su familia en Cuba, después de la muerte de mi padre.  Recuerdo que, en el momento en que nos debíamos separar en el aeropuerto,  estaban delante de mi cuatro miembros de mi familia, (solo faltaba en ese grupo mi sobrina mayor), eran mi hermano, su esposa, el bebito de 18 meses y la niña de 4 años, y cuando les iba a dar la espalda, esta ύltima me dijo:  Tía, no nos dejes solos.  Fue sencillamente impresionante lo que ella expresó con esas palabras, porque en realidad yo era la que me iba sola, pero el sentimiento de desamparo y aislamiento que representaba vivir en Cuba en la década de los 90 era mucho mayor, más poderoso y aplastante que la fuerza de aquel conjunto familiar de cuatro personas.  Quizás por unos pocos días, yo les había ofrecido una compañía que traía consigo la alegría y los aires de un mundo diferente.  Por otra parte, he experimentado en muchas ocasiones que el hecho de no tener personas conocidas alrededor no tiene que necesariamente llevarnos a esa infeliz soledad del alma; estar solos no siempre nos conduce irremediablemente a sentirnos tristes o abandonados; como tampoco estar en medio de un grupo nos garantiza felicidad, ni sentirnos acogidos o acompañados, como fue el caso de lo que quiso decir en aquella situación mi pequeña sobrina.

Hace unos años conversaba con alguien que tenía puestas todas sus esperanzas para sentirse mejor en la posibilidad de vivir en otro sitio.  En aquella ocasión recuerdo le dije que me parecía que si no resolvía sus problemas internos, sus conflictos personales, posiblemente no podría ser feliz en ningún  lugar del mundo.  Pensé que podía ayudarle con esa idea porque ciertamente considero que, si no estamos conformes con nosotros mismos, nada ni nadie podrán hacernos felices.

En mi manera de ver las cosas, no importan las circunstancias que nos rodeen, siempre y cuando estemos viviendo cada día de acuerdo a nuestros propios valores y principios, y tomemos responsabilidad por nuestras vidas y nuestras acciones con valentía y optimismo.  Esto a veces no resulta fácil para algunas personas, pero creo es la única forma de poder enfrentar y disfrutar nuestra corta estancia en este hermoso y retador planeta, amparados por la fe en Dios y en nosotros mismos.


Aunque no se ajuste totalmente al tema o a mis ideas sobre el mismo, aquí incluyo la canción que me ha acompañado en estas disquisiciones.
"Somewhere (A Place for Us)"
music by Leonard Bernstein; lyrics by Stephen Sondheim

There's a place for us,
Somewhere a place for us.
Peace and quiet and open air
Wait for us
Somewhere.
There's a time for us,
Some day a time for us,
Time together with time to spare,
Time to look, time to care,
Someday!
Somewhere.
We'll find a new way of living,
We'll find a way of forgiving
Somewhere.
There's a place for us,
A time and place for us.
Hold my hand and we're half way there.
Hold my hand and I'll take you there
Somehow,
Someday,
Somewhere!

(tomado de reelclassics.com)