Friday, August 16, 2013

Final de un sueño

Por Aymara Lorente

Los peces mas pequeños se enredaban y viajaban en la maraña interminable que seguía a mi cabeza.  Era un riachuelo que flotaba sin prisa, y yo viajaba indiferente; ajena al calor o el frío.  Con ojos entreabiertos distinguí unas personas en la lejanía.  Entonces escuché la voz serena de mi madre.
__ Si no abres bien los ojos, ni extiendes la mano, nadie podrá ayudarte.

Toda la luz del mundo entró a mi cuerpo.  Cuando estaba a unos metros de aquel inmóvil grupo, saqué el brazo derecho, que era el mas cercano a la orilla donde estaban las figuras esperando por mí.  Allí también se encontraba Pablo, y él alcanzó mi mano, elevándome en el aire como una frágil hoja que hubiera caído al río.  Detrás había dos muchachas negras idénticas.  Una de ellas, la que llevaba un vestido de flores, soplaba mi cuerpo, y las gotas se escapaban hacia todas direcciones reflejando la luz.  La otra joven lucia una túnica y turbante verdes fosforescentes, y exhibía una sonrisa de puro marfil.

 Mi madre flotaba alrededor sacudiéndome la bata blanca, y quitando los lirios y ramas que aún estaban atrapados en mi cabello y por todo mi cuerpo.  Fue entonces que vi el resto del grupo, pero sus rostros eran borrosos, al igual que la ciudad que se levantaba en la distancia.

Saturday, August 10, 2013

If only I could

By Aymara Lorente
                                                                    To Amanda who is good at writing.

Remembering our grandmother, born on August 15.

If only I could, I would try, for just a few minutes, to change things around, like the limits of time and existence.  If He would allow me, with his blessings I’ll place, in a little imaginary room, the three beautiful women in our family named America: first my grandmother, who is no longer physically with us, but is still the light that guides our paths in this world; then I would come in for an instant to introduce her my oldest niece and her three-year-old daughter, the two other Americas named after her.  Grandma would smile looking at them and their modern clothes.  She would rejoice knowing they are good at heart, and really trying hard, even the little one, to be as wonderful and thoughtful as she was.

For just a second they’ll be like one, joining in an embrace the three different centuries when each of them was born; rewinding in that moment all our family’s life and so many years of human experience, just for an unforgettable encounter, if only I could.


Camino de mujer

              En recordación de América Abreu
                                                       
El aire de otro siglo venía contigo
me hablaste de aquel pueblo
del Don que fue tu abuelo
de los “buenos partidos” que te enamoraron
los bailes en El Liceo, y el Foxtrot
                                                                                            
cándidas doncellas salieron de tu vientre
y nobles desventurados Casanovas

con la voluntad de tus manos
sotenías el mundo
bajo el azote de infinitos males

las huellas de esta tierra
son tus propios pasos
evolucionaste con los tiempos
para quedarte, definitivamente
entre nosotros


autor:  Aymara Lorente

Saturday, August 3, 2013

Souvenirs

Por Aymara Lorente

En la pared mas amplia e iluminada del pequeño comedor de casa, debajo de repisas que se han ido convirtiendo en altar familiar, librero y vitrina, ocupa lugar preferencial uno de nuestros recuerdos de viajes mas preciados,  la sencilla y hermosa cruz de madera y plata que trajimos hace algunos años de nuestra visita a Monserrate, el monasterio e iglesia construídos en medio de montañas que parecen gigantes inmóviles, cerca de la ciudad de Barcelona en España.  Allí estuvimos con un buen amigo que vive cerca de esa ciudad.  Parte importante del disfrute de esa incursión a Monserrate fue el hecho de poder contar con su compañía, de pasar tiempo conversando y compartiendo las maravillas que nos rodeaban.  Llegamos en auto hasta donde se toma un trencito que vuela entre las imponentes elevaciones que conducen al lugar.  Nos dirigimos primero a la iglesia porque coincidimos con una de las misas donde se presenta el coro de niños que viven por años allí mismo en el monasterio, hasta que son adolescentes y la voz ya no es adecuada para esos cantos, entonces tienen la opción de quedarse a vivir allí o dejar ese que fuera su hogar temporal. La oportunidad casual que tuvimos de escucharlos fue algo indescriptible.  Aunque no hubiéramos traído nada material de esas vacaciones, todo lo que vivimos en esta región de España, particularmente en la ciudad de Barcelona, desde las visitas a las construcciones diseñadas por Gaudí, hasta la contemplación del mar Mediterráneo, hubiera sido más que suficiente.

Creo que situaciones inesperadas e irrepetibles se convierten en los mas preciados recuerdos, los verdaderos y memorables souvenirs, casi siempre conectados a encuentros con personas, la contemplación de alguna obra artística, o de algún lugar excepcional, como la eterna e interminable presencia en evolución de la basílica de la Sagrada Familia , o la impactante energía de la Fontana di Trevi en Roma, o el misterio apacible y monumental que es ante mis ojos la catedral de Notre Dame de Paris; la experiencia de pasar al lado de esta ύltima varias veces al día durante nuestras vacaciones en esa ciudad, es algo que no puedo creer u olvidar.  Pero también mucho mas llamativo a nuestros ojos de turistas puede ser la simple observación de un momento en la vida de un habitante de la ciudad en su devenir cotidiano, con esa imagen establecemos, en un flash sentimental, una conexión emocional que convierten nuestras simples vacaciones y viajes en experiencias únicas e irrepetibles.
                                                                                                                                      
Aunque muchas veces escuchamos como se habla en general de las características de algunas nacionalidades, y cuando viajamos nos advierten de las actitudes hacia los visitantes que muestran los ciudadanos de algunas regiones, pienso que muchas veces el éxito de nuestra comunicación con personas de otros lugares depende de cómo nos aproximemos a ellas.  Entre tantas experiencias agradables en diferentes ciudades,  en particular recuerdo algo que ocurrió hace dos años como  consecuencia natural de  la condición de ser turista, ahora reaparece ante mis ojos la manera tan amable en que nos ayudó una mujer en Paris.  Nos habíamos pasado el día caminando, y veníamos de regreso de la iglesia del Sagrado Corazón rumbo al hotel.  Había sido una jornada extenuante porque uno quiere verlo todo en diez días, absorber cada imagen, todos los rincones de esa ciudad que es un sueño.  Sin detenernos nos acercamos a aquella mujer joven que iba a paso rápido a reunirse con amigos, según nos explicó, pero eso no impidió que se desviara un poco de su camino para dejarnos en una posición ideal para que continuáramos mas directamente nuestro regreso al hotel.  Ibamos caminando de prisa a su lado mientras conversábamos, paradójicamente, ella celebrando a New York y nosotros alabando a Paris.  Nunca la olvidaremos, tan afable, arreglada y olorosa, con su cabello corto aύn hύmedo, apremiada yendo rumbo a su cita; nosotros, por el contrario, agotados del deambular sobre los ancestrales adoquines.  Recuerdo que después de mirar nuestro rudimentario mapa, ella sacó de su cartera un librito perfecto que encerraba mapas con todos los detalles de la ciudad.  Entonces nos mostró lo que debíamos hacer para encontrar el camino mas corto.  Ese fue un momento especial, un breve encuentro entre desconocidos en la ciudad mas visitada del mundo.  Esta persona se apartó con placer de su rumbo y de sus planes, tomándose un interés particular en ayudar a dos extraños,  mientras iba cayendo la noche y sus amigos le esperaban en algún lugar de la ciudad.


                                                                Foto de Pedro Lorente