Saturday, June 22, 2013

Escribiendo Ciudades

Dos poemas míos publicados hace algunos años en la revista literaria Linden Lane Magazine que dirige la escritora y pintora cubana Belkis Cuza Malé.

Torres de cristal

Frente al enrejado del jardín se levanta la ciudad
allí donde los adoquines fueron silenciados por la perfección del asfalto

abandonando los susurros y la humedad
ella se desliza entre las rejas
en busca del calor y el brillo de los ojos

en el centro de la vorágine
se detiene a escuchar los sonidos
los que vienen de las almas
de los deseos y las ambiciones
las voces de los solitarios
de los obstinados
de los confundidos
y de los que sonríen
porque no olvidaron las estrellas

aquellos soñadores no la esperan
nadie la mira
pero ella les regala sus secretos
y algunos se detienen
buscando de donde llegaron las señales
mirando intrigados hacia lo azul

cuando los olores la embriagan
y comienza a extrañar el infinito
ella regresa despacio
atrapando la última sonrisa
dando la espalda a las torres de cristal

el mundo del silencio
está del otro lado
junto a los bancos de mármol
sobre la humedad del jardín
del otro lado
donde duerme la ciudad


Autor:  Aymara Lorente



Leaving

Probably she didn't care
the sun was showing its power
when she went for a walk
to steal some of the smells
always travel with the breeze

now it seems to me
like a good-bye stroll
a last silent wave to the balconies
the public phones in pieces
the only sea she loved
and to all those faces

looking through a glass
she kept every emotion from happening
until the sun disappeared
then, feeling weightless
and guided by an outside force
she headed to another world
without a plan

Autor: Aymara Lorente


Friday, June 14, 2013

Un feliz Dia de los Padres a todos nuestros queridos familiares y amigos.

Nuestros hombres de guayabera.
Aymara Lorente

A mi padre, a nuestro apóstol, José Martí, y a todos los hombres del exilio.

Para mí la guayabera representa la pureza y la dulzura de nuestros hombres.  Es una asociación que veo reflejada en mi padre, quien tenía un alma limpia, como de niño, y una disposición modesta y natural para ayudar y guiar a su familia y a otros que lo necesitaban.  Los recuerdos que guardo de él están tejidos en escenas cotidianas, como aquella donde le veo preparando nuestros libros para el inicio de cada año escolar, forrándolos con habilidad y cuidado en el papel casi naranja que era la usanza de entonces. Es una imagen en movimiento impregnada del olor que desprendía el pote de goma de pegar.  Siempre le recuerdo dedicado a brindarnos felicidad edificando nuestras destrezas: ensenándonos a montar bicicleta, a nadar, a manejar y llevándonos a empinar papalotes que el mismo construía, en terrenos abiertos, allá cerca del mar.  Y como olvidar que hasta nos acompañó, a mí y a mis amigas, a matricularnos en la universidad, pienso que para asegurarse que ya había aprendido a volar.  Son los  recuerdos entrañables que nunca mueren, engrandecidos por los sacrificios personales que hizo por la familia y por sus hijos.  Mi padre, quien falleció en Cuba, era como muchos de nuestros hombres, un dedicado esposo y un padre ejemplar.

La figura de José Martí, cuyo pensamiento  empecé a admirar desde muy pequeña, fue quien inculcó en mí el sentimiento patriótico, primero por Cuba, mas adelante por los Estados Unidos, el país que nos acogió y brindo las posibilidades que el régimen imperante en Cuba nos ha negado.  Nuestro Apóstol,  que era también un hombre sacrificado y sencillo, hijo de españoles como mi propio padre, contribuyó  a engrandecer  en mi personalidad el sentido de respeto hacia todos los seres humanos, así como el amor por la libertad, la literatura y el arte.  Fue muy emocionante para mí cuando hace algunos años descubrí y leí el artículo de Martí sobre la primera exposición de los pintores Impresionistas aquí en New York.   Miembros de dos generaciones distantes en el tiempo, el Maestro y yo, experimentando en el mismo refugio extranjero el placer de la apreciación artística. 


Por  varias décadas, los hombres y las familias del exilio cubano han logrado  crear un mundo material y moral fuera de su patria, así como influenciar a las generaciones posteriores a través de su propio sacrificio personal.  Muchos han fallecido lejos de la patria que los vio nacer, cosa que nos duele infinitamente, pero al mismo tiempo nos hace sentir muy orgullosos porque ellos supieron enfrentar el reto que les presentó la vida.  Nuestros admirados hombres pusieron y ponen a un lado su descanso y sus sueños  para forjar, a través del trabajo y de todo tipo de labor honorable, una descendencia que ha podido alcanzar lo que se ha propuesto.  Son ellos como mi esposo, mi hermano, mis tíos, primos, sobrinos, y tantos amigos, dedicados a forjar una vida digna y mejor, mostrando a los que vienen detrás el camino del sacrificio que conlleva a la grandeza espiritual, la independencia, la paz y el bienestar.  Toda esa obra se puede resumir en la pureza de nuestra guayabera, con los mismos detalles y la nobleza del alma cubana.